Lupin es un caballero ladrón, un estafador ingenioso y carismático, que usa su astucia para cometer delitos elegantes. El robo presenta su modus operandi : habilidad para el disfraz distinguiéndose de los ladrones comunes. Para la profesora de Arte, Sirga de la Pisa este robo “a lo Lupin” es una herida al corazón de la cultura francesa.
Milan, Italia.
Arsenio Lupin da un golpe a la historia de Francia
El domingo 19 de octubre a las nueve de la mañana la Galería de Apolo del Louvre -donde se resguardan las joyas de la Corona francesa- fue vulnerada por una banda que sustrajo varias piezas de “valor patrimonial incalculable”. La ‘Galerie d´Apollon’, la estancia más emblemáticas del Louvre , ubicada en el primer piso del a la Denon, sobre la Petite Galerie, esta galería se construyó por mandato del rey Luis XIV, quien emprendió su reconstrucción tras un incendio ocurrido en 1661. Se convierte en escenario del robo propio de Lupin, amante del lujo, el ladrón caballero. Un robo inteligente, sin violencia: ” (…) Tanto mejor si jamás pueden decir de mí con toda certeza: He aquí a Arsenio Lupin“.
Depués de un robo de este tipo, se están intensificando, de ese modo, las preocupaciones sobre la seguridad en los museos nacionales. Los ladrones se disfrazaron de obreros y en ocho minutos sustrajeron ocho joyas. Para llegar al segundo piso del Museo del Louvre, treparon por una monte-meubles, una escalera eléctrica montada en un camión que es habitual ver en las calles de París (se utiliza para transportar muebles voluminosos por las ventanas de los departamentos). En menos de 10 minutos robaron joyas de valor inestimable penetrando en una galeria de oro, luz y mitología que, durante siglos, ha simbolizado el poder absoluto, y, que hoy, por ironía del destino, ha vuelto a brillar por una razón muy distinta a la que soñaron sus creadores.” ¿Por qué (…) habría de tener yo una aparincia definida? ¿Por qué no evitar el riesgo de una personalidad siempre idéntica? Mis actos me definen suficientemente”, decía Lupin,
Se puede decir que este robo es un golpe a la historia de Francia, Para Sirga de la Pisa Carrión, Profesora Adjunta Historia del Arte (Edad Moderna) en el CEU de Madrid, es un duro golpe, no solo por la importancia de lo robado, sino también por dejar en evidencia la inseguridad del museo más importante de Francia y el más visitado del mundo. Como podemos ver en los debates y artículos, señala Sirga de la Pisa. que se están produciendo en estos días, el asombro y la indignación recaen en descubrir cómo se ha podido llevar a cabo semejante robo de forma tan eficaz. Se cuestiona especialmente, según la profesora, la falta de personal, unas instalaciones sin renovar y, en consecuencia, el destino de los presupuestos generales del estado y los impuestos de los franceses, entre otros asuntos.

El robo del siglo se llevó esta majestuosa tiara de la emperatriz Eugenia.
“… Allí donde la fuerza fracasa, las astucia se impone” , dijo Lupin.
Al abandonar el museo, los ladrones bajaron de nuevo por la escalera, y luego se dieron a la fuga con otros dos integrantes del equipo que les esperaban en motonetas. El mundo quedó atónito con la facilidad que se pudo practicar el robo. Para Sirga de la Pisa los ladrones, actuaron como si estuvieran en una obra, vestidos como trabajadores con chalecos, con grúa, radial, etc, en horario de apertura al público. Pudieron amenazar a los cinco vigilantes que activaron el protocolo de protección de las personas, no debemos olvidar que esto es lo más importante, no hubo heridos ni muertos.
Las joyas de la corona son patrimonio histórico de Francia. Sirga de la Pisa explica que fueron instituidas por Francisco I, en 1532 para transmitirse y usarse en las ceremonias más importantes. Tras la Revolución Francesa en la que fueron robadas en su mayor parte, la joyería vuelve a valorarse con Napoleón I, que las utiliza como propaganda de la nueva dinastía. Las joyas del Segundo Imperio buscan representar la abundancia, el fasto y la ostentación de este momento político y como vemos fueron vendidas y recompradas recientemente. Más bien las joyas inglesas, se integran en el legado histórico y la idea de la monarquía hasta el día de hoy. Históricamente, en España la tradición coleccionista de pintura predomina sobre las joyas, por ejemplo, Felipe IV.
Se llevaron el contenido de dos vitrinas, estos pudieron también impedir que quemaran la grúa. Estas vitrinas habían sido instaladas en 2019. Una situación que ha quedado en evidencia, los ladrones en ocho minutos lograron su propósito con una facilidad pasmosa. Hay que destacar la particularidad de la seguridad en los museos que debe ser compatible con la visita y disfrute del público. La vigilancia de las salas en muchos casos está limitada por la falta de presupuesto para contratar vigilantes, razón por la cual en muchos casos se cierran salas al público.

El escenario del robo, la majestuosa galeria de Apolo del Louvre.
Piezas robadas difíciles de vender pero fáciles de descuartizar
En el robo -cuenta la profesora- se llevaron parte de lo que se consideran las Joyas de la Corona de Francia, expuestas en la Galería de Apolo:
-El conjunto a juego o parure, compuesto por tiara, collar, pendientes y tres broches en zafiros de Ceylan en su estado natural y diamantes. De autor anónimo, fueron hechos en París entre 1800-1835. Pertenecieron a Hortensia de Beauharnais, hija de Josefina, esposa de Napoleón I. Casó con el hermano de su padrastro, Luis Bonaparte por lo que fue reina de Holanda y madre del futuro Napoleón III de Francia. Más tarde a la reina María Amelia de Borbón-Dos Sicilias, esposa de Luis Felipe I de Orleans, penúltimo monarca de Francia. Desde este momento queda en familia Orleans, hasta 1985 cuando el conjunto entra por adquisición en las colecciones del Louvre. El conjunto fue modificado en tres ocasiones.
-Collar y pendientes de esmeraldas y diamantes de la Reina María Luisa de Austria, esposa de Napoleón I. Formaban parte del parure, obra del joyero François-Régnault Nitot, heredero de la casa Etienne Nitot et fils, se trata de un regalo nupcial de su esposo, entre otras destacadas piezas encargadas al mismo taller. Ingresan en el Louvre en el año 2004 por adquisición con la ayuda de la Asociación de Amigos del Museo del Louvre.
Perteneciente a la Emperatriz Eugenia de Montijo: el broche en gran lazo, realizado por el joyero François Kramer, en plata, oro y diamantes, entre 1855 y 1864. Inicialmente hecho como cinturón para la Exposición Universal de 1855,. La emperatriz lo utilizó dos veces al menos antes de decidir conservar solo el lazo para el corpiño. Este broche fue vendido entre los Diamantes de la Corona el 12 de mayo de 1887 y comprado en 2008 por la Asociación de Amigos del Museo del Louvre. Broche llamado relicario, realizado para la emperatriz, en 1855, por Paul-Alfred Bapst. Formado principalmente por siete diamantes, procedentes del cardenal Mazarino y que fueron parte de una botonadura de Luis XIV, junto a varios diamantes en diferentes tallas.
Se inspira en modelos anteriores del siglo XVIII de la propia casa de joyería. El nombre Relicario está grabado en el alfiler de sujeción y se usa en la Venta de Diamantes de la Corona antes mencionada en 1887. Aunque no hay relicario, si podría insertarse una pieza con este fin, una hipótesis que sin duda se asocia con la devoción que caracterizaba a la emperatriz Eugenia. Por último, la diadema de la Emperatriz Eugenia, hecha en 1853 en París, en perlas de oriente, diamantes y plata. Encargada poco después de su matrimonio con Napoleón III y vendida en la venta de 1887. Ingresa en las colecciones del Louvre en 1992 por adquisición de la Asociación de Amigos del Museo del Louvre.

Corona de diamantes y zafiros de la Reina María Amalia y la Reina Hostensia
Se salvó una corona de Alexandre-Gabriel Lemmonier, que apareció dañada
No se puede descartar, según la profesora Sirga de la Pisa, que se despiecen y se vendan por separado. Llama la atención que no se llevaran el famoso diamante gris, que estaba muy cerca, aunque está claro que todo el robo se basaba en la rapidez. En la huida, la corona de la Emperatriz Eugenia se cayó y fue recuperada. Esta pieza, que no fue usada como corona, es muestra del refinamiento y habilidad del joyero Alexandre-Gabriel Lemmonier, en 1855, joyero de la Corona desde 1853, junto a otros como J.P. Maheu y los hermanos Fannière autores de las águilas, así como del fasto de la corte del Segundo Imperio. No es fácil que las joyas robadas puedan encontrarse, añade la profesora experta en Arte. Como parece, tras las últimas detenciones, no son ladrones profesionales, lo que no queda claro que pueda ser un encargo, algo difícil de determinar por la dificultad de poseer estas piezas. En España recordamos el caso Casper, con el robo a Esther Koplowitz, de 19 pinturas.

Sirga de la Pisa, profesora de Arte.
El robo del siglo: silencioso, efizaz que deja al mundo boquiabierto.
El Louvre en París es uno de los museos más famosos y visitados del mundo, entre sus muros se respira la historia de Europa, el esplendor de reyes y el legado de grandes artistas. Lo robado, va más allá del valor material, son joyas con un valor histórico y patrimonial incalculable. El último robo en el museo de París tuvo lugar en 1998 con el cuadro de El Camino de Sèvres de Camille Corot.Para la profesora no podemos descartar ningún robo actualmente en ningún sitio. En este sentido podemos también comparar la facilidad con la que se están produciendo atentados contra obras de arte, en todo el mundo, por parte de organizaciones que acceden al museo, atacan a la obra, se filman un video y después son ya detenidos. La última, en España, en el Museo Naval ha tenido graves consecuencias para la pintura.
“Lo que no pueden las circunstancias ni las suertes adversas, lo podrán la voluntad y la obstinación” Maurice Leblanc, creador del personaje de ficción Arsenio Lupin que, al parecer, robó el el Louvre el 19 de octubre del 2025, a las nueve de la mañana , disfrazado de obrero. Tenemos hasta el momento la sospecha de que el enémigo acérrimo de nuestro heroe Koichi Zenigata de Interpol, que tiene la misión de arrestarlo, hasta el punto de considerarlo la única cosa que daría sentido a su vida, no permitirá que Lupin dé otro golpe. Lupin ya ha perpetrado, con este, el robo del siglo.” Lo esencial es que digan, sin la menor sombra de duda: Arsenio Lupin ha hecho aquello”. Lupin ha sido quien robó las joyas, una vez más se salió con la suya. No hay sombra de duda y nunca daremos con él, porque es un personaje de ficción. ¿ O no?
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