
UNA VIDA DURA DE INMIGRANTE ITALIANA, UNA ACTRIZ BELLÍSIMA DE CINE MUDO EN HOLLYWOOD, UNA FOTÓGRAFA EXTRAORDINARIA, UNA LUCHADORA REVOLUCIONARIA EN UN MÉJICO DE DESPERTAR CREATIVO. ES TINA MODOTTI. EN SU EPITAFIO, EN EL PANTEÓN DE DOLORES DE CIUDAD DE MÉJICO ESTÁN ESCULPIDAS LA POESÍA QUE PABLO NERUDA LE DEDICÓ : “PURO ES TU DULCE NOMBRE, PURA TU FRÁGIL VIDA DE ABEJA, SOMBRAS, FUEGO, NIEVE, SILENCIO Y ESPUMA, COMBINARON CON ACERO, ALAMBRE Y POLEN PARA CREAR TU FIRME Y DELICADO SER”.
Myriam Lafuente Soler, giornalista spagnola (di Alicante), collabora per Agenda Viaggi scrivendo in spagnolo e inglese. Ci racconterà con i suoi articoli, le sue emozioni e i suoi punti vista. Una scelta inedita, che aggiunge un tocco internazionale al nostro magazine online.

Tina Modotti era una mujer de una belleza mediterránea. Murió muy joven de un ataque al corazón. Tuvo una vida de película, intensa y siempre libre. Sufrió también su compañero sentimental, Mella, murió asesinado en sus brazos. 
Tina Modotti retrató flores en su época considerada “romántica” en la que vivía junto a Weston su maestro, amante y mentor.
Milan, Italy.
El MUDEC, museo de la cultura de Milano, recoge un centenar de fotografías, cartas y documentos para acercarnos a la vida y obra de Tina Modotti, considerada una gran figura de la fotografía del siglo pasado. Tina, actriz, modelo, fotógrafa, activista y luchadora social nació en Udine, Trieste, en 1896 en una familia pobre que se vio obligada a emigrar a Austria, para regresar a Italia de nuevo. A la edad de doce años abandonará los estudios para trabajar en una fábrica textil, algo que volverá a hacer en San Francisco donde se ven obligados a emigrar de nuevo. No tuvo una vida fácil, y, tal vez, ese sufrimiento fuera la sabia de su creatividad futura. La sensibilidad artística siempre residió en ella pero es en el sufrimiento donde dicha sensibilidad se va forjando y la va preparando para lo que llegaría a ser: una fotógrafa extraordinaria. Pero antes de llegar ahí le ocurrieron otras vicisitudes…
Poseyó una belleza que la llevó a ser actriz y modelo de fotógrafos en los EEUU. Mujer que quiso ser libre y con innatas dotes artísticas e interpretativas, realizo tres películas de cine mudo, y tuvo un tímido éxito. También trabajó para el teatro aficionado dentro de la comunidad italoamericana, Little Italy, destacando por su belleza y expresividad. Se casó con un poeta y pintor francés, lo que le permitirá rodearse de personas con una gran sensibilidad artística. Quedó viuda muy pronto y su nueva pareja fue el prestigioso fotógrafo Edward Weston, y se fue a vivir con él a Méjico. Con Weston, al cual conoció en 1921, aprendió a usar la cámara y él la introdujo en el universo de la fotografía, no en vano Weston era, en ese momento, uno de los mejores fotógrafos estadounidenses.
En estos años de su existencia en los años veinte junto a Weston, Tina Modotti se fue haciendo fotógrafa poco a poco. De pequeña había aprendido los principales conocimientos fotográficos de la mano de un tío paterno, pero sería junto a Edward Weston con quien llegaría a convertirse en una profesional. De Weston aprendió siendo su asistente pero con el tiempo adquirió autonomía plena, su camino personal. Es importante destacar la influencia que el fotógrafo americano tuvo en ella. Modotti pasó gracias a su tesón, de ser objeto de belleza a crear belleza con la máquina fotográfica. Aprendió rápidamente junto a Weston, quien la admiraba por ser una criatura bella, sensible y muy capaz. Fue Weston quien se dio cuenta del talento que ella tenía, y de que debía sacarlo fuera… Al principio de su relación la pareja se componía de un fotógrafo americano afamado y una modelo italiana de belleza exótica. Al poco tiempo se convirtieron en maestro brillante y alumna sensible, al final la pareja la componían dos fotógrafos, cada uno con su estilo personal y habiéndose influenciado mutuamente y enriqueciéndose el uno con el otro. Weston era un fotógrafo maravilloso que, al fotografiar buscaba la esencia de los objetos, ella no fue un clon suyo sino que puso humanidad, belleza, delicadez sensibilidad en lo que había. Las fotos de Modotti tienen una calidez de la cual adolecen las de Weston, más frías.
Edward Weston era un fotógrafo que prestaba atención a la vida en su aspecto más optimista. Retrataba la naturaleza en la que se busca la pureza y la verdad, persiguiendo coger la esencia atemporal del objeto. La poesía aplicada a la fotografía, identificarse con la naturaleza hasta llegar a conocer la esencia. Un hiperrealismo que refleja la esencia vital de las cosas. Ese era Weston. Tina Modotti fue amante, modelo, alumna, musa del prestigioso y sensible fotógrafo. Nunca vi desnudos femeninos tan bonitos como los que Weston hizo a Tina, recostada tomando el sol. Ella parece una flor exótica que emerge de la tierra árida, en el sentido de que es un desnudo conectado directamente con la naturaleza y desprovisto de otra intención que no sea la de existir. En un mundo como el que vivimos donde se pueden ver muchos desnudos en las redes sociales, el de Tina Modotti realizado por Weston se alza como un homenaje a la belleza del cuerpo humano en todo su esplendor. El cuerpo femenino como arte, como cuando se admira una escultura griega, pero en este caso, en fotografía en blanco y negro. Tina no es una musa en esos desnudos, es una entrega apasionada a un hombre que la ha ayudado a crecer.

La máquina de escribir. Modotti tuvo la intuición de que la fotografía podía ser un extraordinario medio de comunicación. 
Mujer con bandera, 1928. Imagen icónica y sin tiempo. Se trata de una
de sus fotografía mas emblemática.
Una fotografía de Modotti que rezuma sensibilidad. Mete pasión
al retratar y el espectador queda
impresionado al ver este lirio.
Como fotógrafa tiene dos fases, la fase en la que aprende junto a su mentor Weston, la romántica. Esta etapa las fotografías las realizaba indoor, eran still life o naturaleza muerta, estéticamente muy bonitas. Por ejemplo, la fotografía de los dos lirios blancos presenta una composición exquisita. Las imágenes de Modotti en esta etapa se caracterizan por ser estéticamente bellas, que cuidan el detalle y de una sublime delicadeza. En esta etapa fotografió flores y con ello estudiaba la luz y la composición. Al recorrer la exposición quedé fascinada por los retratos que hizo a las flores, la impresión me duró todo el día. No pude quitarme esa sensación de belleza que sentí al observar las flores de Modotti y que me había penetrado en el cuerpo y me costaba sacudírmela de encima (la impresión). Iba a ver fotos de corte social cuando me encontré con unas fotografías de flores, extremadamente bonitas. Eran el blanco y negro, pero esas fotos no necesitaban color.
Los dos amantes fotógrafos se separaron por discrepancias política. Weston en una carta reconoció a Tina el 1 de noviembre de 1928 que si él había sido importante en la vida de ella, también ella lo había sido en la suya. “Eso que me has dado en belleza y finura es una parte permanente en mí, que me acompañará donde la vida me lleve. Este pensamiento no tiene necesidad de ser elaborado. Mi amor está siempre contigo”. Se trata de una declaración de amor intensa y cargada de reconocimiento. Hay amores que no llegan a la plenitud en esta vida pero que siempre están presentes. La vida es limitada y el amor no sabe de límites, por eso se sufre al chocar con la realidad. Tina Y Weston se distanciaron por la política. Después, con otras parejas revolucionarias (Guerrero o Vidal o Mella), Tina Modotti pasa a su etapa social como comunista y su fotografía se hace más social y política.
Tina Modotti se convierte en este periodo en una precursora del fotoperiodismo, fotografiando con un compromiso social hacia los grupos sociales más vulnerables. En esta segunda etapa realiza documentales sociales, siendo militante del partido comunista. La fotografía como alfabetización: obreros, mujeres con vestidos típicos. Tina cada vez más se iba adentrando en el mundo de la revolución comunista, donde su vida se consagraba a todo lo que ella significaba. Sus fotografías pasaron a ser un medio de expresión de las inquietudes sociales ardientes en el Méjico de esa época. Una fotografía que se hace política, una fotografía que ella considera como un medio de expresión al servicio de la revolución comunista. Las fotografías de este periodo tienen una objetivo bien marcado, pero el corazón de Tina es el mismo, y estas imágenes revolucionarias están cargadas de gran sensibilidad: manos gastadas de obreros, manifestaciones, campesinos leyendo el periódico, mujeres realizando sus trabajos cotidianos, una madre que tiene a un pequeño en brazos…
Ella encontró su estética, su lenguaje, utilizando la fotografía como medio de comunicación, de propaganda política. Tradujo sus ideales políticos en imágenes. La ideología comunistas se ha demostrado una ilusión e ineficaz para resolver las injusticias. Se produce la paradoja que, una mujer tan libre como Tina Modotti creyera o hasta se rindiera a un sistema que anulaba la libertad en aras a lograr la justicia. Puesto que la persona es siempre mucho más que la ideología que persigue, hoy día nos han quedado unas maravillosas fotografías como símbolo y testimonio de una época concreta en un lugar determinado, Méjico de los años veinte en el siglo XX. Tina ha inmortalizado Méjico.

Una mujer mejicana, que en sus espaldas sostiene una vasija.
Una mujer fuerte, poderosa, bella.
Sensibilidad en la composición de estas flores en una fotografía
de principios de los años veinte del siglo pasado.
En los años que vivó en Méjico entró en el circulo bohèmien , codeándose con intelectuales y artistas, como Frida Khalo o Diego Rivera. Tina Modotti llego a ser la fotógrafa de la post revolución mejicana que hacían los muralistas Diego Rivera. En este país quedó profundamente conmovida por la situación en la que vivía la gente trabajadora y eso le lleva a convertirse en activista revolucionaria y estableció fuertes lazos con la Unión Mexicana de Artistas entre los que se encontraban Siqueiros, Charlot, Orozco… Activista revolucionaria, en 1927 colaboró con el Partido Comunista Mejicano.
Una mujer que se vio arrollada por los ideales comunistas y que puso todo su excepcional talento para la fotografía al servicio de la misma. Si en su primera etapa como fotógrafa realizó naturaleza muerta con una potente sensibilidad, en su segunda etapa, dedicada a la revolución social la temática cambió, y su sensibilidad la vertió en la causa comunista, captando escenas de los más desfavorecidos en aras a provocar la lucha social. El arte que creó perdura, independientemente de la ideología a la que se vinculó. Ella consideró sus fotografías como un medio, y no como un fin en sí mismo, tan imbuida estaba de ideología. Otra cosa es si el tiempo le ha dado la razón pues las fotografías que captó procedían de una artista, por lo tanto, creó arte. Imágenes que se tomaron en un lugar determinado y en un tiempo concreto pero que trascenderían, para convertirse en inmortales o fotografías sin tiempo. Desde 1920 que se traslada a Méjico junto al fotógrafo americano hasta 1929 que sería exiliada por motivos políticos (fue acusada de asesinar al presidente de Méjico) se dedicaría a la fotografía, serían pues diez años escasos. Un Méjico de los años veinte después de una revolución tocaba la modernidad, era pues un periodo de gran renacimiento cultural, “la Mexicanidad” que iba a defender la cultura autóctona y la cuestión indígena, se trataba de un proyecto patriótico post revolucionario. Convirtió al Méjico de los años en un Méjico inmortalizado, sin tiempo, en icónico.
Modotti nunca consideró que hiciera arte, ella pensaba que simplemente hacía fotografía. Si algo había sido en esta vida era fotógrafa. “Pongo demasiado arte en mi vida y por consiguiente no me queda mucho que dar al arte”. Unas fotografía honestas sin trucos o manipulaciones. Unas fotografías con mucho atención a la composición, pero sin poses artificiales. Trabajo realizado prolijamente pero sin perder autenticidad y que hipnotiza. El comunismo como ideología ha caducado pero su arte perdura. Esa es la magia del arte, que sirviendo a una causa temporal, si es auténtico, perdura saltando las barreras temporales, Una personalidad sensible y arrolladora, con muchos amantes. Una mujer inmigrante que tuvo una vida dura pero con una gran personalidad y sensibilidad. Su obra queda ligada a la ciudad de Méjico, siendo italiana. En 1930 fue expulsada del país por motivos políticos, con su actividad política se volvió incómoda al poder. Se le acusó injustamente de haber atentado al presidente mejicano. Se vio obligada a exiliar, viviría diez años más pero no se dedico mas a la fotografía, sino exclusivamente a su actividad política defendiendo a los más desfavorecidos.
El comunismo pasó pero las fotografías de Modotti quedan, son arte y están expuestas en importantes museos como Library of Congress, en Washintong o el International Museum of Photography and film at George Eastman House, Rochester, en NYC.
“Cuando quiero recordar a Tina Modotti debo hacer un esfuerzo, como si se tratara de recoger un puñado de niebla. Frágil, casi invisible. ¿La conozco o no la conocí? Era muy bella aún. un óvalo pálido enmarcado por dos alas negras de pelo recogido, unos grandes ojos de terciopelo que siguen mirando a través de los años. Diego Rivera dejó su figura en uno de sus murales, aureolada por coronaciones vegetales y lanzas de maíz”. (Pablo Neruda).
Photo Myriam Lafuente Soler
INFO
MUJERES, MEJICO Y LIBERTAD. MUDEC. Museo delle Culture, en via Tortona. Milán.
Comisionada por Biba Giacchetti.
Visitable hasta el 7 noviembre del 2021.
Email: info@mudec.it
Sitio: https://www.mudec.it/ita/



