La Torre Bellesguard, de la primera década del siglo XX, última obra de estilo neogótico de Gaudí está coronada por una cruz de cuatro brazos, inspirada en el gálbulo del ciprés. Le seguiría una etapa inspirada en la naturaleza. Carlos Salas afirma que Antoni Gaudí no era solo un genio modernista, sino un precursor de la sostenibilidad, el ecologismo y la biomimética.
Barcelona, España.

La visita a Torre Bellesguard permite conocer una de las obras más complejas de Gaudí desde el punto de vista arquitectónico.
La última casa de etapa neogótica
En el terreno donde se construyó la casa Figueras hubo en época medieval un castillo erigido por el último rey de Aragón. Del antiguo castillo subsistían unos restos de muralla y dos torres semiderruidas que Gaudí integró en el proyecto de la casa. Con esta inspiración, el arquitecto diseñó un conjunto que recuerda a un castillo medieval, que destaca por su gran verticalidad y sus soluciones cercanas a lo gótico aunque con un fuerte sello personal: asumió el gótico y llegó al convencimiento de que era un estilo imperfecto, a medio resolver. En sus obras posteriores eliminó la necesidad de contrafuertes mediante el empleo de superificies regladas y suprimió cresterías y calados excesivos. Sería su última obra en este estilo, al que seguiría una etapa en la que se inspiraba en las formas de la naturaleza.
Delimitar las diferentes fases de su obra es una tarea complicada pues no hay saltos abruptos ni rupturas explícitas. Más bien se observa que incorpora paulatinamente elementos mientras que otras soluciones arquitectónicas o decorativas van mermando hasta casi desaparecer. La torre de la Casa Figueras está coronada por la típica cruz gaudiniana de cuatro brazos, inspirada en el gálbulo del ciprés. Sería este gábulo a iniciar un camino donde la naturaleza reina, marcó una transición en su obra hacia formas más orgánicas e integradas con la naturaleza. Esta fase se manifiesta en varias de sus obras más emblemáticas, cada una reflejando el compromiso de Gaudí con la estética naturalista y la funcionalidad.
Leer en la naturaleza es la base de su arquitectura para llegar a sorprendentes y soluciones técnicas, señala Carlos Salas. La contemplación de “el gran libro que es la naturaleza”, como Gaudí decía, “y de sus equilibradas formas del gran libro, siempre abierto y que conviene esforzarse en leer, es el de la naturaleza; los demás libros han salido de éste y tienen además las interpretaciones y equívocos de los hombres”. Salas subraya el amor y respeto de Antonio Gaudí por la creación, la naturaleza como fundamento y base de su obra, Para Carlos Salas, formas, colores e innovaciones constructivas, simbolismo de sus obras proceden de la lectura que Gaudí hizo del libro de la naturaleza, de donde absorbió valores éticos, estéticos y científicos que están englobados en la sostenibilidad.

Picaporte en la casa Calvet de Barcelona
Masía en Riudoms, un escuela de la contemplación
“Con las macetas de flores, rodeado de viñas y olivos, animado por el cacarear de las aves, el piar de los pájaros y el zumbido de los insectos, y con las montañas de Prades al fondo, me percaté de las más puras y placenteras imágenes de la naturaleza, esa naturaleza que siempre es mi maestra”, escribió Gaudí y Carlos Salas enfatiza esta frase para exponer la pasión y admiración que el arquitecto Catalán sintió por la creación desde su más tierna infancia. “La belleza es el resplandor de la verdad”, decía Gaudí quien amaba todas las formas que la naturaleza le ofrecía, y para quien la originalidad no era otra cosa que volver a los orígenes.
La familia de Gaudí poseía una Masía en Riudoms, en plena naturaleza -el “Mas de la Calderera”- donde pasaban los fines de semana y las estaciones del año más calurosas y serían esos días de la infancia conectados directamente con la naturaleza los que marcaron un sensibilidad y gusto estético, según Carlos Salas. “De pequeño, Gaudí tuvo poca salud y empezó a sufrir ataques de reuma, teniendo que retrasar su entrada en la escuela infantil. En esos primeros años, su madre aprovechaba las horas que lo tenía a su lado, para enseñarle a observar la naturaleza, inculcándole el amor y respeto por ella” (Carlos Salas).
Gaudí fue miembro del Centro Excursionista de Cataluña y, en dicha asociación, realizó numerosos viajes por la geografía catalana y por el sur de Francia. La admiración y respeto de Gaudí por la naturaleza se traducen en un deseo de imitación, o reinterpretación, de la misma. Por eso, se puede decir que Gaudí predicó una arquitectura adaptada a la naturaleza que nunca puede dañarla y tuvo la humilde grandeza de saber leer en las formas de los tres reinos de la naturaleza las más puras lecciones arquitectónicas, según Joan Basegoda. Esta particular relación de Gaudí con la naturaleza, no sólo romántica ―como para tantos artistas y escritores, a lo largo de la historia― sino científica, técnica e incluso filosófica, desembocan en un modo de pensamiento y una metodología propios, según Salas.

La intervención de Sugrañes se centró en la reja de hierro de la puerta de entrada, los bancos cerámicos que flanquean la puerta principal, la decoración del vestíbulo y la escalera, los pórticos cubiertos, la casa del portero y la caseta de la bomba de agua.
Gaudí precursor de la biomimética
Para Salas, hoy en día, existe una nueva ciencia denominada “biomimética”, o “biomímesis”, en la que -tal y como preconizaba Gaudí, hace 100 años- se toma la naturaleza como fuente de inspiración en el desarrollo de nuevas tecnologías. La naturaleza es el resultado de 3,8 billones de años de evolución. La extraordinaria eficacia de sus diseños es consecuencia de un larguísimo proceso de adaptación al medio, al clima y a un sinfín de variables ´-cuya compleja ecuación ya ha sido resuelta por la naturaleza- dando lugar a estructuras de “diseño inteligente” que podemos estudiar e imitar -o más bien, reinterpretar- para aprender a diseñar tecnologías más sostenibles. La Naturaleza como fuente de inspiración para la creación de formas y a nivel tecnológico.
Hoy día, seún Salas, las nuevas ciencias como la “biomimética” o “biomímesis” toman la naturaleza como fuente de inspiración en el desarrollo de nuevas tecnologías, por considerar que ésta lleva al ser humano muchos millones de años de adelanto. La naturaleza, a lo largo de 3,8 billones de años de evolución, ha dado lugar a estructuras de “diseño inteligente”, que podemos estudiar e imitar -o más bien, reinterpretar- para aprender a diseñar tecnologías más sostenibles. Numerosos edificios como el “Eastgate Centre” de Zimbabwe o el pabellón temático “One Ocean” para la EXPO 2012, en Yeosu (Corea del Sur), consiguen sorprendentes logros, emulando los sistemas y procesos naturales.
En una época competitiva en la que vivimos me gusta enfatizar que Gaudí de pequeño no podía a veces ir a la escuela porblemas de salud, pero su inteligencia y sensibilidad el llevaban a aprender observando y escuchando en un entorno natural que admiraría hasta llegar a la contemplación, estudio e reinterpretación de modelos de funcionamiento. No usaría la naturaleza como fuente de inspiración decorativa sino que hace coincidir las estructuras arquitectónicas con las naturales; integración indivisible. Para Antonio Gaudí el estudio concienzudo de la naturaleza le lleva a descubrir nuevas tecnologías, no para creación de formas sino para descubrir la tecnología, porque la naturaleza era la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos
Gaudí fue para Salas precursor de esta ciencia. Gaudí hace coincidir sus estructuras arquitectónicas con la naturaleza. Salas subraya que el genio catalán se da cuenta de que determinadas formas de las que abundan en la naturaleza,pueden ser fácilmente transferidas a la arquitectura, mediante el uso de herramientas sencillas. Tan solo se trata de asimilarlas a las derivadas de la geometría reglada, es decir, a aquellas que pueden generarse mediante líneas rectas que se mueven en el espacio siguiendo sencillas leyes geométricas. Son superficies continuas de doble curvatura, que evitan el empleo de complicadas cimbras o elementos auxiliares. El mismo Gaudí había comentado en alguna ocasión que los propios albañiles quedaban asombrados al observar el resultado final de estas superficies, después de haberlas levantado exclusivamente con reglas y cordel, que es como siempre habían construido los muros y las bóvedas, señala Salas.
No obstante, y siempre según Salas, a pesar de ello, estas figuras son difíciles de imaginar y manejar en el espacio, trabajando con los sistemas ortogonales convencionales de plantas, secciones y alzados, basados en el sistema diédrico. Gaudí también supera este problema, de forma práctica e inteligente, trabajando con maquetas a escala, es decir, proyectando sus edificios en el mismo medio en que van a construirse: en tres dimensiones.

Del antiguo castillo subsistían unos restos de muralla y dos torres semiderruidas que Gaudí integró en el proyecto de la casa.
Los valores estéticos son reflejo de rigor científico
Podría decirse que, la belleza de la naturaleza es el reflejo visible y evidente de esa sabiduría y perfección invisibles, que conocemos a través del estudio científico, y que se manifiesta a través de variedades formales infinitas y modelos de funcionamiento inagotables. Al igual que en las creaciones de la naturaleza, en la arquitectura biomimética no se buscan los valores estéticos de la naturaleza, sino la perfección de sus sistemas internos de funcionamiento y -al igual que en la naturaleza- sus valores estéticos y artísticos son el reflejo de su valores internos de funcionamiento, no de su apariencia estética o formal.
La belleza estética de la arquitectura biomimética de Gaudí con sus innovadoras y extraordinarias formas orgánicas: paraboloides hiperbólicos, hiperboloides, conoides, pilares ramificados, etc. -fruto de muchos años de profundas investigaciones científicas- nos enseña que los valores estéticos y artísticos de la arquitectura no deben ser un fin en sí mismos, sino el reflejo visible de otros muchos valores éticos, científicos y tecnológicos. Por eso, Gaudí decía que:“La belleza es el resplandor de la verdad…”Las grandes realizaciones requieren dolor y desmenuzamiento del alma con frutos que sacian generaciones, según Gaudí.

Carlos Salas, para quien Gaudí es un genio precursor de la sostenibilidad y la biomimética.
Motivo de atracción permanente de su obra
En ese sentido, para Salas cabría preguntarse: ¿La atracción permanente que ejerce la obra de Gaudí, a través del tiempo, en las distintas generaciones, es a caso el reflejo de ese dolor y desmenuzamiento del alma? Pues, la ingente cantidad de libros y trabajos publicados sobre Gaudí, no aclaran las causas de la atracción permanente que ejerce su obra y, menos aún, qué valores posee capaces de ejercer una influencia tan fecunda en la arquitectura posterior: “Las abundantes razones expuestas, una y otra vez, en torno a sus conocimientos técnicos y constructivos, no llegan al fondo de la cuestión. Menos satisfactorias resultan, aun, las que se derivan de considerar sus características «sui generis» de creador y artista plástico.
Salas seála que, Gustavo García Gabarró, en su tesis doctoral titulada Leyes de la naturaleza y composición arquitectónica: el ejemplo de Antonio Gaudí, afirma que: “Gaudí supo leer en la naturaleza. Pero ésta no se deja siempre leer a primera vista. Existe un velo entre ella y el raciocinio humano que debe irse apartando a base de análisis, estudio y reflexión”. Por tanto, ese profundo “análisis y síntesis” de las leyes de la naturaleza, requieren un gran sacrificio de estudio y reflexión. Gaudí afirmaba que: “Las grandes realizaciones sólo se consiguen a fuerza de dolor, pero de este desmenuzamiento del alma quedan fragmentos preciosos, frutos de un sabor y un perfume que sacian generaciones”.
INFO
La Torre Bellesguard Gaudí se encuentra situada en c/Bellesguard nº 20. Barcelona.
Photo Juan Manuel Almuzara.



