LETICIA VARÓ: LA ELEGANCIA COMO ACTITUD

LETICIA VARÓ: LA ELEGANCIA COMO ACTITUD

Scritto da Myriam Lafuente Soler on . Postato in Agenda Moda

LA SEMANA DE LA MODA EN MILÁN HA TERMINADO. SABEMOS CÓMO SERÁN LAS NUEVAS TENDENCIAS…IR A LA MODA SE PUEDE COMPRAR. ESTA ENTREVISTA VA MÁS ALLÁ, PUES TOCA UN TEMA INTANGIBLE, PERO QUE SE PERCIBE DE INMEDIATO: LA ELEGANCIA.

ES, LA ELEGANCIA, UNA ACTITUD. NOS LO CUENTA LETICIA VARÓ, DIRECTORA DE COMUNICACIÓN DE LA DISEÑADORA CAYETANA FERRER Y DE LA ASOCIACION DE AMIGOS DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE MURCIA. VARÓ HA COMISARIADO UNA EXPOSICIÓN DE MODA EN LA UNIVERSIDAD DE MURCIA Y HA DIRIGIDO LA MURCIA FASHION WEEK.

Miriam Lafuente Soler, giornalista spagnola (di Alicante), è collaboratrice di Agenda Viaggi in lingua originale. Ci racconterà in spagnolo, con i suoi articoli, le sue emozioni e i suoi punti vista. Una scelta inedita, che aggiunge un tocco internazionale al nostro magazine online

Milan, Italia.

Elegancia y moda, son dos términos bien distintos…

La diferencia entre estos conceptos reside, bajo mi punto de vista, en que la elegancia es una actitud y la moda es una corriente, una tendencia estética. Una persona puede ser elegante vistiendo con algo muy básico que no necesariamente es tendencia, yendo a comprar el pan o estando en pijama en casa. La elegancia es algo que no es tangible pero se percibe rápidamente. Es una forma de moverse, una manera de mirar, es un término ligado íntimamente con el estilo. Es el refinamiento y la distinción.

Sin embargo, la moda puede estar unida o no a la elegancia. Es decir, alguien puede ir a la moda pero esto no le hará necesariamente elegante. Las modas son cíclicas, vienen, van, se reinterpretan…es un proceso muy interesante y que, hoy en día, gracias a la democratización de la misma, se ha hecho accesible a todos. La moda puede favorecer y potenciar el aspecto físico, puede ayudar a comunicar nuestro propio mensaje pero dista de la elegancia en su materialidad.

¿Se ha perdido elegancia hoy día?

La explosión de las tendencias, la confección de un escenario donde se pueden encontrar patrones para todos los gustos ha hecho que quizá para algunas personas se pierda el concepto tradicional de elegancia. Pensemos, por ejemplo, en las antiguas actrices del cine negro de Hollywood, implacables en buen gusto y estilo elegante. 

Es cierto que en algunos aspectos (solo en algunos) se ha perdido parcialmente el amor por el detalle y, por otro lado, la libertad de expresión nos ha llevado a comunicar estados sin encorsetamiento. Sin embargo, yo no creo que se haya perdido el concepto de elegancia en sí. Pienso que más bien se ha ampliado, como se ha ampliado la industria de la costura y el cosmos construido por la misma. 

También es cierto que, desafortunadamente, la historia de la moda ha perdido muchísimas casas de Alta Costura, grandes creadores cuyos diseños forman ya parte de sus páginas…y eso es una pérdida irreparable. Pero también es cierto que estamos siendo testigos de una revolución increíble del sector, donde hay multitud de diseñadores que plasman ideas brillantes y patrones maravillosos en unas pasarelas que atraen a los armarios del mundo entero.

¿Cree que es importante ir a la moda?

Creo que lo importante es estar a gusto consigo mismo. Si a mí me hace sentir bien seguir las tendencias y con ellas, expreso mi estado de ánimo o mis ideas, si la moda me aporta seguridad, ¿por qué no voy a seguirla?

Hay que puntualizar algo importante. Todos, de alguna manera, seguimos una moda. El que quiere siempre ir de negro y con marcas poco convencionales, sigue una moda. La que quiere vestir con minifalda, se lleve midi o larga es otra moda. Todo el mundo sigue una tendencia. Y otra cosa diferente es llevar la última tendencia, que es otra corriente más.

Lo esencial, en cualquier caso, es hallar el equilibrio entre quién soy y cómo visto. No hay que disfrazarse, hay que construir nuestro propio camino en la moda.

El dinero puede comprar el poder ir a la moda, no la elegancia, ¿Por qué?

Porque la elegancia es una actitud y las actitudes no se venden. Es verdad que con trabajo, podemos pulir en cierta medida el estilo. Por ejemplo, se puede aprender a escoger las prendas más adecuadas según el registro o el contexto y, claramente, eso ayudará. Pero nunca seremos elegantes en su pleno concepto porque intentar ser lo que uno no es, va cargado de artificio y termina siendo algo ortopédico.

Se puede aprender a ser elegante ¿Qué ventajas trae el serlo?

No tengo muy claro que se pueda aprender a ser elegante. Sí se puede aprender a tener un armario coherente, con looks ligados a la forma de ser de la persona…y eso no es poco, la verdad. De hecho es una buena base para vivir la moda y sacarle el máximo partido.

Las virtudes de ser elegante son importantes, pues la elegancia también es una forma metafórica de moverse por el mundo. Una palabra que va de la mano de la inteligencia emocional. Una persona con elegancia cuenta con una excelente cualidad, por ejemplo, para una entrevista de trabajo, como líder de un grupo en el ámbito laboral o incluso como referente social. El elegante por sistema es prudente, maneja la impulsividad…y ese estado de gracia, ayuda a desenvolverse mejor en el mundo de las emociones. 

Cómo es la moda en España…

El siglo XXI nos ha traído la explosión de las tendencias, del eclecticismo, de la multiculturalidad y el cosmopolitismo en la costura. La gente es más atrevida que nunca y tiene infinitas fuentes de inspiración. Creo que muchas personas han perdido el miedo a confeccionar su propio estilo y eso se nota. 

También hay otros factores que influyen a la hora de hablar del vestir en España.  El carácter abierto, el clima, las ganas de estar en la calle, incluso la música… influyen en la cromática, por ejemplo. La ausencia del monocromatismo aburrido o la búsqueda de la calidad del producto son rasgos de la moda que, al final, definen nuestra cultura en el vestir

¿Tiene la moda más importancia hoy que nunca?

Si analizamos la Historia, nos daremos cuenta de que la moda siempre ha sido esencial para entender todas las culturas. Por ejemplo, ya en la Antigua Roma, se distinguía el estatus social a través de las vestimentas. Incluso hoy en día, se sabe a qué época pertenecen las esculturas de aquel período solo analizando el peinado de los protagonistas.

La moda como soporte comunicador de mensajes siempre se ha utilizado y cada etapa histórica tiene una consecuente forma de vestir. Sin embargo, es cierto que la imagen que proyectamos se ha hecho cada vez más vital en este mundo cada vez más guiado por la apariencia.

¿Qué es imprescindible en todo armario?

Lo imprescindible en un armario depende de las distintas necesidades y perfiles de las personas. Así, los básicos de un alto ejecutivo no tienen nada que ver con los de un profesor de Educación Infantil. Además de la profesión, también dibuja el armario nuestro estilo de vida y nuestras aficiones. 

Al final, podemos establecer un paralelismo con el diseño de una casa. No todo el mundo necesita un despacho o literas en su hogar, hay que adaptar la elección de muebles con sentido común y practicidad.

Aun así, podríamos establecer, bajo mi personal punto de vista, unas piezas base para cualquier tipo de armario. En el caso de un armario masculino: vaqueros, americana y camisa blanca pueden convertirse en algunos de los esenciales. Para el armario femenino, dispondría de un vestido negro midi (ni muy corto, ni largo), vaqueros oscuros, una blusa sin estampado y en un color que favorezca según el tono de piel (blanca, infalible) y una gabardina.

Si nos fijamos, hay varios puntos en común entre ambos. Y es que hay prendas básicas que, acertando en su patrón, pueden ser imprescindibles.

¿Se debe-puede compaginar la tendencia con la sostenibilidad?

Indudablemente. Se puede y se debe. En un mundo cada vez más preocupado por las energías renovables, por la sostenibilidad, la moda ocupa un lugar muy importante en el proceso. Por ejemplo, cada español deshecha 30 kilos al año de ropa, por lo que si multiplicamos esta cifra por decenas de millones, supone una verdadera barbaridad de desperdicio. Asimismo, la moda es la tercera industria más contaminante. Hay varios factores pues en su contra. Pero también hay pequeñas revoluciones que hacen que cada vez seamos más conscientes del impacto. Por ejemplo, cada vez hay más marcas que emplean algodón orgánico en sus prendas. También es muy interesante la posibilidad de darle a la moda otra vida, a través del consumo de ropa vintage o de segunda mano. Y, por supuesto, no podemos dejar de hablar del término “moda circular”, donde la industria puede ahorrar miles y miles de litros da gua y de energía, transformando restos de tela, ropa usada o piezas que no se han vendido en nuevas materias primas recicladas y de calidad.      
Info:
www.cayetanaferrer.com
actitudestendenciosas@gmail.com

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Myriam Lafuente Soler

Myriam Lafuente Soler

Myriam nace en Alicante, España en 1973. Desde pequeña siente una fuerte inclinación por la escritura. Se hace periodista y cumple su sueño junto con el de ser mamá de 3 hijos estupendos. Ha vivido en Singapur, experencia que la marca profundamente a la hora de ver el mundo. Vive en Italia desde hace 10 años. Le encanta la naturaleza y contemplar las nubes.