ARMANI, LA ELEGANCIA

ARMANI, LA ELEGANCIA

Scritto da Myriam Lafuente Soler on . Postato in Agenda Moda

VIVIMOS UNA EXPERIENCIA DEL LUJO EN EL QUADRILATTERO DELLA MODA MILANO

El show room está decorado con muebles de Armani Casa. Una elegancia minimalista.

VIVE UNA EXPERIENCIA DEL LUJO CON UN TOUR EN EL QUADRILATERO DELLA MODA. ENTRAMOS EN LA BOUTIQUE GIORGIO ARMANI CON UN GUÍA Y TOMAMOS EL APERITIVO EN UN AMBIENTE EXCLUSIVO, EL BAMBOO BAR DEL ARMANI HOTEL

Myriam Lafuente Soler, giornalista spagnola (di Alicante), collabora per Agenda Viaggi scrivendo in spagnolo e inglese. Ci racconterà con i suoi articoli, le sue emozioni e i suoi punti vista. Una scelta inedita, che aggiunge un tocco internazionale al nostro magazine online.

Milán, Italy.

En el imaginario colectivo de todos está la inolvidable secuencia de Pretty Woman cuando Richard Gere dice: Quiero que nos hagan más la pelota… a mí no, a ella. Ocurre en los barrios más lujosos de algunas importantes ciudades del mundo, el lujo y atención al cliente es exquisita para crear una experiencia imborrable.

La Fifth Avenue de Nueva York, Champes Elysees de París, en el cosmopolita Ginza en Tokio, New Bond Street en Londres o en el corazón del shopping de Causeway en Honk Kong. En esos barrios queremos sentirnos especiales y, si solamente miramos los escaparates, como la seductora Holly en Desayuno en Tiffany’ s de Truman Capote entramos en las tiendas de lujo con las alas poderosas que dan la imaginación.

Una de las experiencia de window shopping más fascinantes que podemos realizar es la del quadrilatero della moda de Milán. Palacios elegantes y los fabuloso escaparates de lujo, donde las marcas expresan el prestigio de sus negocios: La Perla, Cavalli, Versace, Gucci, Dolce e Gabbana, Armani, Prada, Moschino, Bulgari etc. Las marcas de lujo consideran a sus tiendas minoristas muy importantes para evocar la esencia del estilo de la marca por la que sus clientes son fieles a ella.

El quadrilatero della moda es uno de los lugares imperdibles de la ciudad de Milán. Se encuentra en el centro de la ciudad a pocos minutos andando del Duomo. Se llega en metro con la línea M3 parando en la céntrica calle Montenapoleone (línea de color amarillo) o con la línea roja M1 con parada en San Babila. Via Montenapoleone, Corso Venezia, Via della Spiga, Manzoni son las calles que conforman el cuadrilátero y, al interior de los bordes exteriores, otras calles como Via Gesù, Via Santo Spirito, Via Borgospesso y Via Bagutta.

Una experiencia del lujo. Entrar en la primera boutique que Giorgio Armani abrió en 1981. En estos espacios lujosos los escaparates están diseñados por profesionales que entienden la cultura y los códigos de este mundo selecto. Crear paz y serenidad en el interior alejada de la presión de la ciudad. Mobiliarios de alta calidad organizados de forma impecable, pocos letreros, iluminación tenue… son algunas de sus características.

El estilo Armani es sofisticato y elegante.
Boina de piel con clutch y pendientes a juego.

Nos está esperando un guía que hará un recorrido por todas las plantas. Nada mas entrar, a la derecha, unos paneles con fotografías en blanco y negro digitalizadas nos muestran momentos de la vida familiar y carrera profesional del diseñador italiano. Las imágenes nos transportan a la dura postguerra y las penurias económicas de una familia italiana vividas con dignidad, decoro y buen gusto (que nada tiene que ver con el lujo, el cual no es lo opuesto de la pobreza sino de la vulgaridad, según Chanel).

De Piacenza se tuvieron que trasladar a Milán, una ciudad que el niño Giorgio hizo suya desde el primer momento. El creador de moda de fama mundial entiende de penurias pues vivió la guerra siendo un niño y su padre estuvo en la cárcel durante la misma. De esa dura experiencia aprendió a evadirse, soñar y viajar con la mente. Tener bien desplegadas las alas de la imaginación que e llevan a la creatividad.

Reconoce haber llegado al mundo de la moda por casualidad y que el éxito lo cogió desprevenido. Armani perdió a su compañero de vida, su estímulo y soporte, desde el punto de vista afectivo y profesional, era Sergio Galeotti, arquitecto, que murió con cuarenta años. En esa circunstancia vital es cuando Armani aprende el significado de la palabra abandono, porque además de la pérdida del ser querido, fueron muchos colaboradores suyos los que dudaron que, sin Galeotti la firma pudiera ir adelante. Giorgio Armani interpretó el hecho de otra manera, no podía traicionar a una persona a quien tanto había querido. Si Sergio había hecho todo por él, ahora debía ser él quien debía darlo todo también y seguir trabajando. No podía abandonar el proyecto que juntos emprendieron, y se sintió con el deber de no desfallecer y seguir. Si bien la firma italiana alcanzaría un éxito mundial es justo reconocer que en los cimientos estaba Sergio Galeotti.

Notamos la mano de una persona perfeccionista donde al finalizar un trabajo siempre le queda la sensación de no haber dado el cien por cien. Giorgio Armani controla que estén apagadas las luces de sus boutiques antes de salir de ellas y se enfada si las cosas no están en el escaparate como él las ha pensado. Conserva el miedo a equivocarse, a no ser entendido, a perder el genio. Sensible, piensa que no se puede vivir sin amor, con quien compartir la felicidad del éxito. Esa búsqueda del amor, la felicidad, la perfección la encontramos en cualquiera de sus creaciones, se trate de un tuxedo, un bolso o una lámpara. Nos referimos a la filosofía Armani: elegante, cómodo y eternamente atractivo.

Su talento creador procede de la capacidad de soñar que siempre tuvo en sus momentos duros y que nunca ha perdido. Un señor con una gabardina Armani que asiste al tour nos recuerda que la firma italiana ha realizado el vestuario de American gigolò vistiendo a Richard Gere. El actor americano en la película interpreta al hombre guapo, de éxito, el cual viste de Armani, simbolo en USA de la máxima expresión de elegancia femenina y masculina. En ese momento, 1981, Armani no tenía necesidad de publicidad sino más bien al contrario, pues para poder reproducir una persona de éxito a través de su imagen, vestir de Armani era básico.

Las personas que estmos realizando el tour percibimos que se ha creado un nuevo concept en la boutique: es quintaesencia de su visión de belleza sin tiempo que dialoga con la contemporaneidad. “Quiero dar a mis clientes un espacio completo que les permita vivir intensamente el mundo Giorgio Armani, accesorios, pret-à-porter, sastrería… con servicio personalizado y tratamiento exclusivo” (Armani). El guía nos comenta que está acostumbrado a atender a personas famosas que desean vestirse con clase. Señala con educación que se atiende a todos los clientes con la misma exclusividad.

Elegancia, sofisticación y modernidad en un bolso de terciopelo con bordados.

La elegancia en esencia. Un espacio íntimo. Una boutique elegante, donde en cada rincón, en cada objeto, se respira la sensibilidad de su creador. En el interior nada nos llama mucho la atención sino que es el conjunto el que da sentido a todo. Respiramos esa exclusividad que Armani sabe dar a sus creaciones. Los suelos son de mármol y brillan, son preciosos y con unas tonalidades que recuerdan a la paleta de colores de sus vestidos. Recorremos con el guía cada una de sus plantas con una belleza sin tiempo que dialoga con la contemporaneidad. Espacios transparentes y de granito al mismo tiempo, acogedores. Los techos, paredes y muros crean un elemento único sin barreras aportando un efecto de fluidez. La luz está dispuesta de tal modo que, los objetos que se muestran, no tienen sombras y se ven como si estuvieran bañados de luz natural.

Los colores y los elementos del mobiliario se fusionan creando una atmósfera relajada; luces naturales o artificiales pero siempre suaves y envolventes. Sencillamente maravillosos los trajes de fiesta de mujer, con bordados, lentejuelas, tejidos suaves y envolventes. Cualquier mujer iría bella con uno de ellos, aunque el estilista italiano afirme que la mujer, la belleza, ha de llevarla dentro. Giorgio Armani piensa que, una mujer mal vestida te produce rechazo a primera vista, pero si conociéndola notas que tiene inteligencia, sensibilidad y belleza interior, no miras ya más sus feos vestidos. Al contrario, una mujer estúpida bien vestida no dejar de ser eso: una estúpida bien vestida. Armani es bien consciente que la mujer es mucho más que unos vestidos bonitos. En esa idea Giorgio Armani recuerda a Coco Chanel, a la que tanto admira, para quien la elegancia venía cuando el interior es bello como el exterior.

Armani respeta profundamente a Yves Saint Laurent, el cual con los años aprendió que, lo más importante de un vestido es la mujer que lo lleva. Estos dos diseñadores franceses (Chanel y Saint Laurent) son sus preferidos, por sus ideas innovadoras en el mundo de la moda, y porque influyeron verdaderamente en la calle, a nivel sociológico. Armani también, como ellos, entendió en su momento que la mujer -que estaba en profunda transformación de rol social- necesitaba vestirse de otro modo.

Un vestido Armani es una prenda que, una vez adquirida, se tiene la absoluta seguridad de poseer un clásico. La firma se renueva en cada temporada pero las prendas de hace treinta años entran ya en la categoría de clásico y siempre se reconocerían como salidas de la mano del mismo creador por el color, tejido y corte impecable. Una linealidad, simplicidad y estilo que los hace inconfundibles. El diseñador italiano no queda nunca prisionero de las tendencias pasajeras, las cuales en seis meses desaparecen y van sucediendo las unas a los otras sin solidez o sentido de consistencia. La total coherencia en su hacer demostrada en el tiempo es la clave del éxito de esta marca conocida en todo el mundo. Las tendencias desaparecen, el estilo es eterno, explica el guía.

Los creadores de moda han de estar atentos a los impulsos de la calle, de ahí que Armani siempre quiera tener contacto con los jóvenes. El mismo antiene su espíritu juvenil a pesar de haber nacido en 1934. Inconfundible con la camiseta de manga corta negra de algodón (la cual nos mostraron y venden en la boutique al precio de mil euros) y sus deportivas blancas.

A pocos pasos de San’t Andrea se encuentra, en Via Manzoni el prestigioso Armani Hotel, un mundo de sofisticada belleza. Hotel de lujo de cinco estrellas que crea en quien lo visita recuerdos inmemorables. En el Armani/ Bamboo Bar de la séptima planta del hotel tomaremos el aperitivo. Al penetrar tenemos la misma sensación que nos invadió en la boutique: una atmósfera que nos envuelve con la sensibilidad estética de la simplicidad, una elegancia donde nada es extravagante sino creada con líneas simples. La pasiones de Giorgio Armani son la moda y el diseño dado que las considera dos formas de expresión del alma y del ser humano. “Me encanta crear como por arte de magia pequeños espacios privados, impulsados por el deseo de imaginar la mejor atmósfera para el lugar en el que vivo. La casa para Armani es una extensión de nosotros mismos y de nuestros sentimientos”.

Cuando unas señoritas nos están ayudando a despojarnos de nuestros abrigos observamos un panorama único: un rooftop view que te permite ver la Madonnina dorada del Duomo, los campaniles de muchas iglesias o los rascacielos de la zona Gae Aulentis. Se fusiona lo nuevo y moderno, la tradición y la vanguardia, es Milán, capital del diseño y la moda. Percibimos que las estancias del hotel están “vestidas” como lo haría un tuxedo Armani, te arropa en una elegancia relajada. Los muebles con líneas limpias, acabados exquisitos y diseño minimalista. Mobiliario que aporta personalidad con acabados de lujo inspirados en los años treinta del siglo pasado, en el Art Déco (figuras geométricas delineadas) y el gusto oriental.

El confort y la funcionalidad armonizan y los diferentes espacios están divididos en diferentes areas conectadas por líneas de visión y una armoniosa combinación. Todo crea un universo Armani de constante fluidez, innovación constante y sutil. Piezas clásicas, porque lo bello es elegante, simple y lineal. Nunca resultará aburrido. La elegancia Armani parece no tener confines y ese sería precisamente la idea. De la misma manera que nos paramos relajadamente a mirar el cielo azul una tarde de verano y nos sentimos relajados, lo mismo ocurre con los ambientes Armani. Tiene mucha fascinación el saber crear esa misma sensación que da la naturaleza con las cosas materiales. Los artistas son capaces de ello. “Es trabajando cuando me siento más libre. Cualquiera que participe en un proceso creativo reconocerá esa sensación casi atemporal de calma y concentración. Es como una meditación”.

Armani es hoy día un icono de moda y estilo, admirado, respetado… él sigue a su edad trabajando, retándose creativamente cada día, madrugando, haciendo ejercicio y paseando por su jardín. “He llegado a apreciar lo afortunado que soy de que mi trabajo me proporcione tanto placer y de que siga estando tan motivado como antes para retarme creativamente. Así que en verdad no he tenido que renunciar a nada a lo que no hay renunciado voluntariamente”.
Photo Myriam Lafuente Soler

Los muebles del show room toman inspiración del Art déco, con formas clásicas y simétricas. Los mármoles del suelo poseen la paleta de colores Armani.
INFO

RESERVA TU EXPERIENCIA 0039 3466461186

GIORGIO ARMANI Via Sant’ Andrea, 110 Milán.

ARMANI HOTEL Via Manzoni, 31 Milán.

www. armanihotelmilano.com

sales.milan@armanihotels.com

Myriam Lafuente Soler

Myriam nace en Alicante, España en 1973. Desde pequeña siente una fuerte inclinación por la escritura. Se hace periodista y cumple su sueño junto con el de ser mamá de 3 hijos estupendos. Ha vivido en Singapur, experencia que la marca profundamente a la hora de ver el mundo. Vive en Italia desde hace 10 años. Le encanta la naturaleza y contemplar las nubes.