Robert Mapplethorpe (1946-1989), una búsqueda obsesiva de la belleza, la perfección técnica y la composición clásica. En el “Proceso Mapplethorpe” el jurado le acusó de obedecer “a intereses lascivos” pero nunca consiguió demostrar que su obra careciera de valor artístico. En este caso la obra creada “se le escapa” al autor y cobra vida propia en quien la admira. La profesora de la UCM Mar Marcos nos ayuda a entender la obra del escultor de la luz.
Milan, Italia.

Célebre por sus sofisticadas fotografías en blanco y negro, retratos de celebridades y desnudos masculinos de estilo clásico y erótico. Trabajando principalmente en estudio, exploró la belleza, la sexualidad y el BDSM con una técnica perfeccionista que desafió las normas sociales.
Mapplethorpe, la composición fotográfica
“Exploró la sexualidad y el erotismo, incluyendo la cultura sadomasoquista, con un enfoque que buscaba la belleza técnica y la dignidad, a pesar de la controversia que generaron. En el inicio de su carrera, Mapplethorpe sostenía la creencia de que la fotografía no era una auténtica forma de arte y no mostraba interés enpracticarla de manera seria ni profesional. En 1969, recuperándose de unagrave infección bucal, recala en el Hotel Chelsie, donde conoció a la cineasta y fotógrafa Sandy Daley quien se convirtió rápidamente en su protectora introduciéndole en la fotografía a través de conversaciones informales que hablaban sobre los procesos técnicos de la fotografías de los pioneros Fox Talbot o Julia Margaret Cameron, sobre la que Daley había escrito su tesis doctoral, además de su propia filosofía sobre la belleza y la composición fotográfica. Entre 1970 y 1974 Mapplethorpe incorporó la fotografía a su trabajo artístico pasando del uso de la cámara Polaroid y la toma de autorretratos, retratos y escenas íntimas exploradoras de identidades y sexualidad, a cámaras de gran formato con las que definiría su estilo hacia la composición clásica, la iluminación escultórica y el control exquisito de la forma y la textura”. (Mar Marcos)´.

Aunque no se casó con Patti, celebró su unión extraoficial regalándole un anillode compromiso de zafiro y un anillo de boda de oro. Patti era todo para él: esposa, madre, hermana, mecenas y amiga. Se referían a su arte como “nuestros hijos”, en cierto modo, decía Mapplethorpe, estábamos casados. La relación se debilitó y cuando Patti le comunicó que le abandonaba, Robert le contestó que se haría gay .(Mar Marcos).
Mapplethorpe, la maestría técnica
La obra de Mapplethorpe se caracteriza por un estilo formal, casi escultórico, que transforma sujetos explícitos en imágenes de alto valor estético. Mapplethorpe aplicaba una estética clásica, similar a la escultura griega o romana, incluso a las fotografías más crudas de desnudos. Retrató a numerosas celebridades (como Andy Warhol, Arnold Schwarzenegger, Patti Smith) y figuras del arte. Tenía una gran maestría técnica y un profundo contraste en blanco y negro. Sus fotografías de flores, como las calas o tulipanes, son famosas por su elegancia, forma y detallismo, actuando a menudo como metáforas sensuales. A lo largo de su carrera, se fotografió a sí mismo, explorando su propia identidad y, hacia el final de su vida, su deterioro físico, abordando la mortalidad con honestidad.
Un artista que vivió en una constante búsqueda de belleza llegando a las puertas del infierno y adendrántose en esos mundos hasta llegar a decir que “Beauty and devil are the same thing”. La infancia del fotógrafo estuvo influenciada una una severa educación católica, pero creciendo se apartó de todo dogma. Se religión fue la belleza. Las flores del fotógrafo, escultor de la luz, son estilizadas, sensuales y eróticas, pues nacen para causar admiración por su belleza y evocar deseo a través de formas carnosas y colores vibrantes. Sus nardos conectan con la naturaleza con emociones intensas. El creador atormentado dejó este mundo muy joven, su obra recuerda a los mortales que nacemos para contemplar lo bello, en su caso fue una obsesión. y a nosotros toca contemplar lo bello sin juzgar la vida de quien lo creó.

En 1968 viajó a San Francisco, ciudad conocida por su alta tolerancia a la homosexualidad, donde va descubriendo por sí mismo su tendencia sexual, es como si él mismo fuera una obra artística en proceso y estuviera labrando su propia identidad. Fueron años confusos en los que tuvo relaciones con hombres, conoció la cultura de los bares sadomasoquistas, incluso prestó servicios sexuales a domicilio. Pero esta sexualidad clandestina parecía asociarse a la degradación de su identidad sexual por lo que se apartó de ella. En 1980, comenzó a afirmar que habían dejado de interesarle (Mar Marcos) sexualmente los hombres blancos y comenzó a frecuentar un antiguo bar sadomasoquista, el Keller’s,
Mapplethorpe, su excepcional tratamiento de la imágen
“Sus fotografías no dejan indiferente al observador, hay en ellas riesgo, voluntad transgresora, una tremenda carga simbólica y una exquisita construcción formal. Podría decirse que trabaja el elemento erótico desde una violenta estetización, así como la figura humana, apropiándose del aparato fotográfico para construir los códigos de visibilidad del cuerpo homosexual de las décadas de los años setenta y ochenta. Ello no quiere decir que su obra no conserve vigencia, todo lo contrario, su excepcional tratamiento de la imagen fotográfica desde la técnica y la composición; la expresión del deseo y la homosexualidad, así como la centralidad del cuerpo masculino negro y la manifestación de loqueer, son aspectos que siguen siendo analizados en la actualidad desde miradas críticas con el poder, la cultura y el arte”. (Mar Marcos).

Autorretrato fotográfico de Mar Marcos.
Mapplethorpe y la tradición clásica
“En sus fotografías trabajando el cuerpo como estatua evocando el ideal apolíneo de la escultura griega; potenciando la luz con el claroscuro barroco y trabajando el equilibrio compositivo con la mesura renacentista. Hay una voluntad de convertir el cuerpo en forma escultórica reapropiándose del canon clásico. En ese sentido, dialoga más con la escultura clásica que con la fotografía contemporánea. Inspirándose en la cultura clásica, insistía en que la piel blanca debía aparecer en la foto con un tono marmóreo, mientras que la piel negra debía perseguir el color bronce.
Para ello, contrató a Tom Baril como manualista de laboratorio quien tenía instrucciones de iluminar de manera selectiva en el proceso de positivado los rostros blancos para disimular con la luz las imperfecciones y oscurecer de modo selectivo los rostros de los negros para potenciar su contraste. Revelaba los retratos de los blancos sobre un papel frío y los de los negros sobre un papel que potenciaba los tonos cálidos. La decisión de fotografiar negros le hizo ser aún más exquisito en lo que se refería a la calidad de las copias y el trabajo de laboratorio: Mapplethorpe jamás reveló una fotografía, y aunque siempre evitó el laboratorio sabía muy bien que quería del proceso de revelado: quería que todo quedara precioso, afirmaba Baril, las flores, los rostros, los negros, todo tenía que quedar precioso”, señala la profesora Marcos.
INFO
Mapplethorpe. Las formas del deseo . Palazzo Reale Milano.
Visitable hasta el 17 de mayo de 2026
Photo @Andrea Avezzu. Courtesy of GZ Comunicazione



